Las fuentes culturales de Internet no pueden reducirse, sin embargo, a los valores de los innovadores tecnológicos. Los primeros usuarios de las redes informáticas crearon comunidades virtuales, por usar el término popularizado por Howard Rheingold, y estas se convirtieron en fuente
de valores que determinaban el comportamiento y la organización social. Las personas implicadas en las redes de Usenet News, en Fidonet y en los Tablones de Anuncios Electrónicos (Bulletin Boards Systems) desarrollaron y difundieron diversas formas y usos de la red: mensajes, listas de correo, chat rooms, juegos multiusuario -ampliando los antiguos MUO (Multi-User Dungeons [Mazmorras Multiusuarioj), conferencias y sistemas de conferencia->. Algunos de los usuarios implicados en esta
Interacción social eran bastante sofisticados tecnológicamente, como los investigadores ARPANET que crearon una de las primeras listas de correo temáticas, SF-Lovers (para amantes de la ciencia ficción), con la aquiescencia del Departamento de Defensa. Muchos de los primeros usuarios de
la UUCP participaban a su vez en la cultura hacker. Pero la mayoría de los usuarios de redes a partir de los años ochenta no eran necesariamente expertos en programación. Y cuando la world wide web hizo eclosión en los años noventa, millones de usuarios pusieron en la red sus propias innovaciones sociales con ayuda de unos conocimientos técnicos limitados.
No obstante, su contribución a la forma y la evolución de Internet, incluyendo muchas de sus manifestaciones comerciales, fue decisiva. Por ejemplo, uno de los primeros BBS del Área de la Bahía de San Francisco fue un sistema de contenido sexual llamado Kinky Computer: este
sistema fue la punta de lanza de una floreciente práctica on line, tanto a nivel privado como comercial que no ha dejado de prosperar desde entonces. Por otra parte, el Instituto para la comunicación Global (Institute for Global Communication), fundado también en San Francisco, articuló algunas de las primeras redes informáticas dedicadas al progreso de causas sociales, tales como la defensa del medio ambiente y el mantenimiento de la paz mundial. IGC resultó crucial para el establecimiento de la red informática de mujeres (La Neta) utilizada por los zapatistas mejicanos para atraer la solidaridad internacional hacia la causa de las explotadas minorías indígenas. Las redes comunitarias, como la que creó Douglas Schuler en Seattle o la Ciudad Digital de Ámsterdam, renovaron la participación ciudadana, contribuyendo a su desarrollo (véase capítulo 5). En los
últimos años de la Unión Soviética, las primeras redes informáticas, tales como RELCOM, organizadas de manera independiente por académicos, tuvieron una importancia capital en la lucha por la democracia y la libertad de expresión durante los momentos más críticos de la Perestroika. Así, mientras la cultura hacker proporcionó los fundamentos tecnológicos de Internet, la cultura comunitaria configuró sus formas, procesos y usos sociales. Pero ¡.qué es esta cultura? Más adelante, en el capítulo 4, abordaré en detalle el tema de los usos sociales de Internet y los hábitos y modelos sociales que surgen de la práctica de las comunidades
virtuales. Me voy a concentrar aquí en la especificidad de los valores culturales y las reglas sociales que emanan de estas prácticas, en su relación con la estructuración de Internet (Rheingold, 1993/2000Hiltz y Turoff 1995).
Los orígenes de las comunidades on line son muy cercanos a los movimientos contraculturales y los modos de vida alternativos que surgieron tras la década de los sesenta..Durante los años setenta se desarrollaron varias comunidades on line en el Área de la Bahía de San Francisco que experimentaban con la comunicación informática, entre las cuales podemos citar el legendario Homebrew Computer Club y el Community Memory Project. En 1985 se estableció un precoz e innovador sistema de conferencia, WELL, fundado en esa zona por Stewart Brand (un biólogo,
artista y aficionado a la informática, creador del Whole Earth Catalog,publicación activista de la contracultura de los años setenta) y Larry Brilliant (miembro de la comuna Hog Farm, asociada con el grupo Prankster, y que fue uno de los organizadores de Woodstock). Entre los primeros
administradores, anfitriones y afiliados estaban algunas personas que habían probado a vivir en comunas rurales, hackers de PC y un gran contingente de deadhead, . los seguidores de la banda de rock Grateful Dead.
Como mencioné en el capítulo anterior, Tom Jermings fundó Fidonet en 1983 con una filosofla vagamente anarquista. La Ciudad Digital de Amsterdam se desarrolló como consecuencia del movimiento “squatter" de los años setenta y al menos uno de sus fundadores había estado muy ligado a los squatters. Muchos de los primeros congresos y BBS on line parecen haber surgido de la necesidad de establecer alguna forma de sentimiento; comunitario. Iras el fracaso de los experimentos contraculturales en el mundo físico. No obstante a medida que las comunidades virtuales aumentaron en tamaño y temática, se debilitó su conexión inicial con la contracultura.
Con el tiempo, surgieron toda clase de valores c intereses en las redes informáticas. Empíricamente, no se puede hablar de la existencia de una cultura comunal de Internet unificada. Casi todos los analistas hacen hincapié sobre la enorme diversidad de las comunidades virtuales. Es más: sus características sociales tienden a especificar su cultura virtual. Así las MUO constituyen un espacio privilegiado para albergar juegos de rol y falsas identidades, haciendo las delicias de los teóricos posmodernos: pero, que sepamos la mayoría de los jugadores de MUO eran/son adolescentes o estudiantes universitarios, que representan on line muchos de los juegos típicos de un período de la vida en que es habitual experimentar con la personalidad. Los usuarios tienden generalmente a transformar las nuevas tecnologías para satisfacer sus intereses o deseos. En Francia el burocrático Minitcl oficial se popularizó gracias a uno de sus sistemas. Las denominadas Messagcries Roses, de contenido sexual. Movimientos sociales de todo tipo, los ecologistas especialmente y, por otra parte, las ideologías de extrema derecha (nazismo y racismo, por ejemplo) se aprovecharon de la flexibilidad de la red para divulgar sus puntos de vista y para conectarse entre ellos en el ámbito nacional y mundial. El ámbito social de lntcmct es tan diverso y contradictorio como la propia sociedad.
Así, las diversas comunidades virtuales no constituyen un sistema mínimamente coherente de reglas y valores sociales. Como ocurre con la cultura hacker.
Sin embargo, estas comunidades se basan en dos características culturales compartidas de gran importancia. La primera es el valor de la comunicación horizontal y libre. La actividad de las comunidades virtuales encama la práctica de la libertad de expresión a nivel global, en una era dominada por grandes grupos mediáticos y censuradoras burocracias gubernamentales. Según John Gilmore: «La red interpreta la censura como un obstáculo técnico y lo sortea.» (Citado por heingold, 1993: 7.) Esta libertad de expresión de muchos a muchos es algo que los usuarios de la red han defendido desde las primeras etapas de la comunicación on line y se ha convertido en uno de los valores generales de Internet. El segundo valor compartido, surgido de las comunidades virtuales es 10 que yo 70 llamo conectividad autodirigida, o sea, la capacidad de cualquier persona para encontrar su propio destino con la red y, si no [o encuentra, para crear y publicar su propia información, suscitando así la creación de una nueva red. Desde los primitivos BBS de los años ochenta a los más sofisticados sistemas interactivos de este principio de siglo, la publicación,
organización y conexión en redes propias constituyen un modelo de comportamiento que se extiende a todos los usos de Internet y que se difunde desde Internet a todo el espacio social. Así, aunque la fuente comunitaria de la cultura Internet es muy diversa en su contenido, esta permite que Internet sea un medio tecnológico para la comunicación horizontal y una nueva manifestación de la libertad de expresión. Además, sienta las bases para la conexión en red autodirigida como instrumento para la organización social, la acción colectiva y la construcción de sentido.
¿COMUNIDADES VIRTUALES O SOCIEDAD RED?
La aparición de Internet como nuevo medio de comunicación ha generado una fuerte controversia sobre el surgimiento de nuevos patrones de interacción social. Por un lado, la formación de comunidades virtuales, basadas principalmente en la comunicación se ha interpretado como la culminación de un proceso histórico de disociación entre localidad y sociabilidad en la formación de la comunidad: nuevos y selectivos modelos de relaciones sociales sustituyen a formas de interacción humana limitadas territorialmente. Por otro lado, los críticos de Internet y los reportajes de los medios de comunicación, basándose a veces en estudios realizados por investigadores académicos, defienden la idea de que la expansión de Internet está conduciendo hacia un aislamiento social y una ruptura de la comunicación social y la vida familiar, porque los individuos se refugian en el anonimato y practican una sociabilidad aleatoria, abandonando la interacción personal cara a cara en espacios reales. Es más, se está prestando mucha atención a los intercambios sociales basados en identidades simuladas y en los juegos de rol. Por tanto, se ha acusado a Internet de incitar gradualmente a la gente a vivir sus propias fantasías on line y huir del mundo real, en una cultura cada vez más dominada por la realidad virtual.
Pero este debate, bastante estéril de por sí, adolece de tres grandes limitaciones. En primer lugar, su origen es anterior a la difusión generalizada de Internet, por lo que sus afirmaciones se basaron en principio en unas pocas experiencias de los primeros usuarios de Internet, con lo que se ampliaba la distancia social entre los usuarios de Internet y la sociedad en su conjunto. En segundo lugar, se llevó a cabo en ausencia de un verdadero corpus de investigación empírica sobre los usos reales de Internet.
En tercer lugar, gira en torno a una serie de preguntas bastante simplistas y engañosas en último término, tales como la oposición ideológica entre la comunidad local armoniosa de un pasado idealizado y la alienada existencia del solitario internauta. En la actualidad, esas limitaciones se están disipando, por lo que deberíamos ser capaces de calibrar los patrones de sociabilidad que surgen de la verdadera práctica de Internet, por lo menos con las sociedades desarrolladas, donde se ha producido ya una difusión masiva de Internet. Aunque el volumen de investigaciones académicas sobre este tema sigue sin estar a la altura de su importancia, actualmente contamos con los suficientes datos y análisis para basar nuestra interpretación sobre fundamentos menos resbaladizos que los de la futurología o el periodismo popular. El caso es que el tipo de preguntas que destacan en el debate público sigue centrado en unas dicotomías simplistas e ideológicas que dificultan la comprensión de los nuevos modelos de interacción social. Así pues, vaya proceder con cautela en la elaboración del argumento que vaya presentar en este capítulo, disipando de entrada algunos errores habituales respecto al comportamiento social asociado con la comunicación en Internet, ordenando posteriormente la información que conocemos sobre este tema y tratando, finalmente, de sacar conclusiones de estos conocimientos para proponer unas cuantas hipótesis sobre los esquemas de sociabilidad que están surgiendo en nuestras sociedades.
Para hacerlo me basaré en los esfuerzos realizados por varios académicos en su empeño por sintetizar e interpretar los datos disponibles sobre la relación entre Internet y la sociedad. En la elaboración de mis reflexiones me han resultado especialmente útiles los trabajos de Barry Wellman y sus colegas, la reseña de los estudios sobre comunidades virtuales de Steve Jones y la rigurosa recensión de los estudios sociológicos sobre Internet realizada por DiMaggio, Hargittai, Neuman y Robinson (2001). El resto de las fuentes utilizadas y comentadas en este capítulo aparecen en los enlaces de lectura.
La realidad social de la virtualidad de Internet
Para empezar, los usos de Internet son fundamentalmente instrumentales y están estrechamente relacionados con el trabajo, la familia y la vida cotidiana de los usuarios. El correo electrónico (e-mai/) representa más del 85 % del uso de Internet, y la mayor parte de este volumen de correo electrónico está relacionado con el trabajo, con tareas específicas y con las relaciones entre familiares y amigos en la vida real (Howard, Raine, Iones, 2001; Anderson y Tracey, 2001; Tracey y Anderson, 2001). Si bien los chat rooms, los grupos de noticias y las conferencias
Internet multiuso resultaron significativas para los primeros usuarios de Internet, su importancia cuantitativa y cualitativa se redujo con la difusión de Internet a gran escala. La actividad social con toda su diversidad se ha apropiado de lnternet, aunque esta apropiación tiene efectos específicos sobre dicha actividad social, como explicaré más adelante. Los juegos de rol y la construcción de la identidad como base de la interacción on line constituyen una porción muy reducida de la sociabilidad basada en Internet, y es un tipo de actividad que tiende a concentrarse especialmente en círculos adolescentes. En efecto, los adolescentes son personas que se encuentran en un proceso de descubrimiento de la identidad y experimentación con la misma, o de averiguar quiénes son realmente o quién les gustaría ser, lo cual abre un fascinante campo de investigación para comprender la construcción de la identidad y la experimentación.
Sin embargo, la proliferación de estudios sobre esta cuestión ha hecho que se perciba a Internet como un terreno privilegiado para la práctica de las fantasías personales, cuando en realidad casi nunca lo es. Internet es una extensión de la vida tal como es, en todas sus dimensiones y modalidades. Es más, incluso en los juegos de rol y en los chat rooms informales. las vidas reales (incluidas las vidas reales on line) son las que determinan, definen el modelo de interacción on line. Así, Sherry Trukle, pionera en los estudios sobre construcción de la identidad en Internet, concluye su clásico estudio indicando que «la noción de lo real se rebela. La gente que vive vidas paralelas en la pantalla está en cualquier caso limitada por los deseos, el sufrimiento y la mortalidad de sus seres físicos. Las comunidades virtuales nos presentan un dramático nuevo contexto en el que pensar sobre la identidad humana en la era de Internet» (1995: 267). En la misma línea, Nancy Bayrn, en su estudio sobre el comportamiento de las comunidades on line realizado sobre la base de su estudio etnográfico de r.a.t.s. (un grupo
de noticias dedicado a las telenovelas) afirma que (da realidad parece indicar que muchos. probablemente la mayoría de los usuarios sociales de la comunicación mediante ordenador, crean sus propias identidades on-line coherentes con sus identidades off line» (Baym, 1998: 55). En pocas palabras los juegos de rol son una experiencia social interesante pero
que actualmente no representa una porción significativa de la interacción social en Internet.
Las primeras etapas de los usos de Internet en los años ochenta se presentaron como el advenimiento de una nueva era de la comunicación libre y la realización personal en las comunidades virtuales construidas en tomo a la comunicación mediante ordenador. Afirmaciones tales como la de John Perry Barlow, cofundador de la Fundación de la Frontera Electrónica (Electronic Frontier Foundation) de carácter libertario, son representativas de esta veta profética: «Estamos creando un espacio en el que las personas de este planeta puedan mantener [una nueva] clase de relación comunicativa: quiero ser capaz de interactuar plenamente con. La conciencia que está tratando de comunicarse conmigo.» (Barlow, 1995:
40.) El influyente libro de Howard Rheingold, Virtual Communities (1993- 2000) [versión castellana: Comunidad virtual, una sociedad sin Fronteras] estableció el tono del debate en torno a esta cuestión al defender enérgicamente el nacimiento de un nuevo tipo de comunidad, que reuniría a la gente on line en torno a una serie de valores e intereses compartidos, creando unos lazos de apoyo y amistad que podrían a su vez extenderse a la interacción cara a cara. Lo que se prometía era la sociabilidad ilimitada.
La experiencia de WELL, una comunidad virtual que surgió a mediados de los ochenta en el Área de la Bahía de San Francisco, con la participación de figuras clave de los inicios de la cultura Internet, tales como Stuart Brand, Larry Brilliant y Howard Rheingold, parecía responder a dicho modelo. Sin embargo, a medida que Internet se fue difundiendo por el conjunto de la sociedad, sus efectos sobre la sociabilidad se hicieron menos espectaculares. Incluso WELL experimentó una considerable transformación a lo largo de los años, a medida que las presiones de la comercialización y los subsiguientes cambios de dueño iban transformando su identidad y su composición social, como demuestra el estudio realizado
por Zhou (2000).
Frente a las afirmaciones de que Internet es una fuente de comunidad renovada o, al contrario, de que constituye una causa de alienación y escape del mundo real, parece ser que la interacción social en la red, en general, no tiene un efecto directo sobre la configuración de la vida cotidiana
jamás allá de añadir la interacción on line a las relaciones sociales previamente existentes. Así, Karina Tracey, refiriéndose a una importante encuesta longitudinal sobre los usos de Internet en los hogares del Reino Unido, llevada a cabo por British Telecom, no observa una diferencia demasiado grande entre los usuarios y los no usuarios de lnternct en cuanto a su comportamiento social y su vida cotidiana, una vez aplicados los controles correspondientes para las variables sociales y demográficas (Tracey, 2000). Anderson et al. (1999), al analizar los datos del mismo estudio de BT, encontraron que la comunicación por ordenador y la comunicación telefónica son complementarias, particularmente en los contactos con amigos, si bien los usuarios de ordenador suelen tener menos contactos personales con sus familiares que los no usuarios. Los investigadores atribuyen estas diferencias a la procedencia social: las personas con un estatus social superior suelen tener más amigos, más diversos y que viven a mayor distancia, por lo que el correo electrónico se convierte en un buen instrumento para mantenerse en contacto con esta amplia red de amistades personales. Por otro lado, la gente procedente de las clases bajas tiende a mantener un contacto más habitual con familiares y vecinos, por lo que tiene menos necesidad de comunicarse a grandes distancias. Sintetizando los datos de su estudio, realizado sobre 2.600 personas residentes en 1.000 hogares del Reino Unido, Anderson y Tracey llegaron a la conclusión de que «no hay ninguna evidencia en estos datos que indique que las personas que actualmente tienen acceso a Internet en el domicilio y hacen uso de él, pasen menos tiempo viendo la televisión, leyendo libros, escuchando la radio o dedicados a alguna actividad social en el hogar, que los individuos que no tienen (o ya no tienen) acceso a Internet en su casa.
El único cambio experimentado por la gente que tiene acceso a Internet desde su domicilio es un aumento del tiempo dedicado a escribir mensajes electrónicos y navegar por la red -un resultado obvio--. Por otro lado, los únicos cambios asociados a la pérdida del acceso a Internet se manifiestan en pasar menos tiempo cocinando o están relacionados con cambios en las circunstancias educativas y en el empleo remunerado a domicilio». (2001: 16.)
En Estados Unidos, Katz, Rice y Aspden (2001) analizaron la relación entre el uso de Internet, la participación ciudadana y la interacción social, basándose en una serie de sondeos telefónicos a escala nacional llevados a cabo en 1995, 1996, 1997 Y2000. Encontraron que el nivel de participación política y relación social entre los usuarios de Internet era igualo superior al de los no usuarios. A su vez, constataron que existía una correlación positiva entre el uso de Internet y la frecuencia de las llamadas telefónicas, así como con un mayor grado de interacción social entre los usuarios. Los usuarios de Internet tendían más que los no usuarios a reunirse con amigos y a mantener relaciones sociales fuera de casa, aunque sus redes de interacción estaban más dispersas espacialmente que las de los no usuarios. Tanto en el caso de los usuarios veteranos como en el de los recientes, su actividad on line no afectaba demasiado a la cantidad de tiempo dedicado a la familia y los amigos. Una décima parte de los usuarios de Internet hicieron nuevos amigos online y participaron activamente en las comunidades on line.
La investigación de Howard, Rainie y Jones (200 1), basada en una encuesta realizada en el año 2000 sobre una muestra representativa de la población estadounidense en cl marco del Internet and American Life Project del Pew lnstitute, aporta conclusiones en la misma linea: el uso del correo electrónico contribuye al incremento de las relaciones sociales con familiares y amigos y extiende los contactos sociales en general, después de controlar otras posibles variables. Otra encuesta llevada a cabo por Uslaner (1999) encontró que los usuarios de Internet suelen tener una red de relaciones sociales más amplia que los no-usuarios.
En su importante obra sobre la disminución del grado de participación social en Estados Unidos, Robert Putnam hace la siguiente afirmación: "Sabemos también que los primeros usuarios de tecnología de Internet no eran ni más ni menos socialmente participativos que los demás. Para el
año 1999, tres estudios independientes (incluyendo el mío) confirmaron que después de controlar [los efectos de] el alto nivel educativo de los usuarios de Internet, estos no se diferencian en absoluto de los no usuarios en cuanto a su nivel de participación social.» (2000: 170.)
Si acaso, Internet parece tener un efecto positivo en la interacción social y tiende a aumentar el grado de exposición a otras fuentes de información. Di Maggio y otros (2001) informan sobre los resultados de diversas encuestas de participación pública que indican que los usuarios de Internet (una vez controladas otras variables) leen más literatura, asisten a más acontecimientos artísticos, van más al cine, asisten a más espectáculos deportivos y hacen más deporte que los no usuarios. En el mismo sentido, según una encuesta sobre una muestra de estadounidenses a escala nacional, llevada a cabo por un equipo de investigadores de la UCLA y publicada on line en octubre de 2000, dos tercios de los 2.096 encuestados habían estado conectados a Internet en algún momento durante el año anterior. De estos, el 75 % declararon que no se sentían ignorados por su familia o amigos como consecuencia de su actividad en Internet. Por el contrario, afirmaron que el uso de correo electrónico, sitios web y chat rooms habla tenido una influencia moderadamente positiva en su capacidad para hacer amigos y comunicarse con sus familias (Cole el al., 2000).
Es más, Barry Wellman y sus colegas han demostrado en una serie de estudios realizados durante el último lustro un efecto positivo y acumulativo entre la intensidad de los usos de Internet y la densidad de las relaciones sociales. Quizá las conclusiones más significativas sean las presentadas
por el equipo de Wellman sobre la base de 40.000 usuarios en Norteamérica, llevada a cabo a través de la página web de National Geographic en el otoño de 1998. Según los resultados de este estudio, el uso del correo electrónico se añade a la interacción cara a cara, telefónica o por correspondencia y no sustituye a otras formas de interacción social.
Los impactos positivos del uso del correo electrónico sobre la sociabilidad son más importantes para la interacción con los amigos que con los familiares y cobran una especial relevancia para la comunicación con amigos o con familiares que residen lejos. Las personas con un nivel educativo
más alto parecen más inclinados a comunicarse a larga distancia por correo electrónico con sus amigos que los demás. Los usuarios más jóvenes tienden a comunicarse por correo electrónico, especialmente con los amigos, mientras que los usuarios de mayor edad dan preferencia a las relaciones familiares en su uso del e-mail. Dichos esquemas de sociabilidad eran similares tanto en hombres como en mujeres.
Abundando en esta perspectiva de investigación, Hampton y Wellman realizaron un estudio ejemplar en 1998-1999 sobre una urbanización residencial con el sistema de comunicación electrónica más moderno de Canadá. Netville es una urbanización de Toronto que se anunció como la «primera comunidad residencial interactiva». Se les ofreció acceso de banda ancha a 120 propietarios (de clase media baja) y conexión gratis a Internet las 24 horas del día durante los dos primeros años a cambio de que aceptasen ser objeto de un estudio. El 65 % de las familias aceptaron el trato, permitiendo no sólo que se les observase sino que se les comparase con los residentes de este mismo barrio que no tenían acceso a Internet.
Se descubrió que los residentes de Netville que eran usuarios de Internet tenían más lazos sociales fuertes, más lazos sociales débiles y más relaciones con conocidos dentro y fuera del barrio que los que no lo era el uso de Internet potenciaba la sociabilidad, tanto a distancia como en el entorno de la comunidad local. La gente estaba más al día de las noticias locales gracias al sistema de correo electrónico de la comunidad que servía como vehículo de comunicación entre vecinos. El uso de Internet
reforzaba las relaciones sociales, tanto en la distancia como a nivel local, para los lazos fuertes y para los débiles, para los fines instrumentales o emocionales, así como para la participación social en la comunidad. De hecho, los usuarios de Internet se movilizaron al final del periodo de prueba para conseguir ampliar sus conexiones y utilizaron la lista de correo de la comunidad para coordinar dicha movilización. En general, podemos afirmar que en el experimento Netville se daba un efecto de realimentación (feedback) positivo entre la sociabilidad on line y offline, en el que el uso de Internet servía para potenciar y mantener el compromiso social para la mayor parte de los usuarios. Riemens informa sobre un experimento similar de «comunidad cableada» en Holanda, que condujo a su vez a la movilización de los usuarios que pedían un nivel de conectividad mayor del que KPN, el Proveedor de Servicios de Internet, podía proporcionar (Riemens, 2001).
Existen, sin embargo, algunos informes divergentes sobre los efectos del uso de Internet en la sociabilidad. En Estados Unidos suelen citarse dos estudios de panel rumo prueba del efecto de aislamiento que provoca Internet. Se trata de la encuesta on line sobre 4.000 usuarios de Internet, dirigida por Nie y Erdring (2000) y el celebre estudio sobre Pittsburgh, dirigido por Kraut el al. (1998). Nie y Erbring advirtieron la existencia de un patrón de reducción de la interacción persona a persona,
asi como una pérdida de conexión con el medio social entre los usuarios intensivos de Internet, si bien la mayoría de los usuarios no habían experimentado un cambio sustancial en sus vidas. Kraut el al. (1998), en un estudio de panel cuidadosamente elaborado sobre una muestra no representativa de 169 familias durante sus primeros dos años de experiencia con la comunicación por ordenador, observaron que la intensidad del uso de Internet iba asociada a un descenso del nivel de comunicación de los participantes con los miembros de la familia residentes en el hogar, una disminución de la extensión de su círculo social y un aumento de la depresión y la soledad.
Los investigadores han tratado de interpretar estos estudios, que están en clara contradicción con la mayor parte de los datos disponibles, sin cuestionar su calidad, ya que provienen de instituciones universitarias de gran prestigio (Universidad de Stanford y Universidad Camegie Mellan, respectivamente). En el caso del estudio de Pittsburgh, parece tener gran importancia el hecho de que las familias estudiadas utilizaban Internet por primera vez. De hecho, los investigadores tuvieron que proporcionar ordenadores alas familias para poder observar su comportamiento. DiMaggio el al. destacan, basándose en un estudio dirigido por Neuman elal. (1996), que los usuarios neófitos de Internet tienden a experimentar un alto grado de frustración ante un medio que no dominan realmente y que les obliga a un esfuerzo muy grande para conseguir romper sus hábitos. Así, algunos de los efectos observados por Kraut el al. podrían estar relacionados con la inexperiencia ante el uso de Internet. De hecho, según el estudio dirigido por Katz, Rice y Aspden (2001) basado en los resultados de sondeos telefónicos a nivel nacional, en 1995 los usuarios de Internet experimentaron un sentimiento de sobrecarga, estrés y desencanto con sus vidas en mayor medida que los no usuarios. Sin embargo, en 2000, aunque seguían sintiendo «la sobrecarga de la vida» en una proporción mayor que los no usuarios, los usuarios de Internet sentían una mayor satisfacción, que iba asociada a una interacción social más intensa con la familia y los amigos que los no usuarios, una vez controladas otras variables.
Por lo tanto, bien puede ser que la introducción de Internet en la actividad cotidiana y la familiaridad con este medio favorezcan una mayor adaptación al nuevo medio tecnológico, cancelando las reacciones negativas iniciales durante el periodo de introducción a Internet entre los analfabetos informáticos.
En el caso de la encuesta de Nie y Erdrjng; la pérdida de sociabilidad detectada concernía tan sólo a los usuarios más frecuentes de Internet, lo cual podría indicar la existencia de un umbral en el uso de lnternet, a partir del cual la interacción on line afecta negativamente a la sociabilidad off line. Podremos entender mejor este hecho basándonos en otro estudio mencionado por Di Maggio el al., según el cual los usuarios de Internet no muestran un descenso en su nivel de sociabilidad, pero a
partir de cierto umbral de actividad on line, Internet comienza a sustituir a otras actividades, tales como las tareas domésticas, la atención a la familia y el sueño.
Así pues, el conjunto de datos disponibles no sostiene la tesis de que el uso de Internet conduzca a una menor interacción y a un mayor aislamiento social. Pero hay algunos indicios de que, en determinadas circunstancias, su uso puede actuar como sustituto de otras actividades sociales.
Como los estudios que apoyan estas tesis alternativas se han llevado acabo en diversos momentos, en contextos diferentes y en distintas etapas de la difusión del uso de Internet, es difícil llegar a una conclusión definitiva sobre los efectos que la red pueda tener sobre el grado de sociabilidad.
Pero puede ser que no nos estemos planteando las preguntas adecuadas. De hecho, esto es lo que piensan algunos de los principales investigadores en este campo, tales como Wellman, Haythomwaite, Putnam, Jones, Di Maggio, Hargittai, Neuman, Robinson, Kiesler, Anderson,
Tracey y otros. En otras palabras, que el estudio de la sociabilidad en/con sobre Internet debe situarse en el contexto de la transformación de los modelos de sociabilidad en nuestra sociedad. Con ello no pretendo subestimar la importancia de los efectos específicos de este nuevo medio tecnológico sino incluir esos efectos específicos en la evolución general de los modelos de interacción social así como en su relación con los soportes materiales en que se desarrolla dicha interacción: espacio, organizaciones, tecnologías de la comunicación.
Comunidades, redes y la transformación de la sociabilidad
La noción de «comunidades virtuales», acuñada por los pioneros del estudio de la interacción social en Internet, tenía una gran virtud: llamaba la atención sobre el surgimiento de nuevos soportes tecnológicos para la sociabilidad, que eran diferentes, pero no por ello inferiores, a las formas anteriores de interacción social. Pero dicho término introdujo a su vez un equívoco considerable: el término comunidad, con las fuertes connotaciones que lo acompañan, confundía diversas formas de relación social, y provocó la discusión ideológica entre los nostálgicos de la vieja comunidad, espacialmente limitada y los entusiastas partidarios de las comunidades electivas propiciadas por Internet. De hecho, para los sociólogos urbanos, esta es una discusión que viene de lejos y que no hizo sino revivir los debates clásicos entre los que veían el proceso de urbanización como la desaparición de las formas de vida comunitarias significativas
-reemplazadas por unos lazos más selectivos y débiles entre hogares esparcidos por la metrópoli anónima- y los que identificaban la ciudad con la liberación frente a las formas tradicionales de control social. Es realmente cuestionable que estas comunidades espacialmente delimitadas y culturalmente homogéneas hayan existido jamás. Como argumenta Oscar Lewis en su demoledora crítica del clásico trabajo de Robert Redfield sobre el pueblo mejicano de Tepoztlan (actualmente un destino muy apreciado por las elites cosmopolitas), que constituyó la base de la visión antropológica de la comunidad como la forma específica de la sociedad tradicional.
Sin embargo, la sociabilidad basada en el lugar era sin duda una fuente importante de apoyo mutuo e interacción social, en las sociedades agrícolas y en las primeras etapas de la sociedad industrial. Con la consideración adicional de que esta sociabilidad estaba basada no sólo en los barrios sino también en los lugares de trabajo. Esta forma de comunidad territorialmente definida no ha desaparecido del mundo en general pero no cabe duda que ahora juegue un papel menor en la reestructuración de las relaciones sociales para la mayor parte de la población de las sociedades desarrolladas, como los estudios de Fischer (1982) entre otros demostraron hace años. Es más, basándome en mis estudios sobre asentamientos populares urbanos en América Latina, así como en estudios similares de otros investigadores, puedo decir que la proximidad geográfica perdió su preeminencia en la constitución de las relaciones sociales en muchas de estas zonas urbanas hace ya, por lo menos, veinticinco años (Castells, 1983; Perlman, 2001).
La gradual desaparición de la comunidad residencial como forma de sociabilidad significativa no parece estar relacionada con los modelos de asentamiento de la población. Claude Fischer ha demostrado que en la tierra de la movilidad geográfica por excelencia, Estados Unidos la movilidad residencial ha disminuido en realidad entre 1950 y 1999 (2000). Así pues la gente no construye su significado en las sociedades locales, no porque carezca de raíces territoriales sino porque selecciona sus relaciones sobre la base de sus afinidades. Es más las formas de asentamiento espacial no suelen tener un efecto realmente significativo sobre la sociabilidad.
Una serie de estudios llevados a cabo hace años por varios sociólogos urbanos (Suzanne Keller, Barry Wellman y Claude Fischer entre otros) demostraron que las redes sustituyen a los lugares como sostén para la sociabilidad tanto en las zonas periféricas como en las ciudades.
Esto no quiere decir que la sociabilidad basada en el lugar haya desaparecido por completo. Las sociedades no evolucionan hacia un mode-10 uniforme de relaciones sociales. De hecho, la creciente diversidad de modelos de sociabilidad es la que determina la especificidad de la evolución social en nuestras sociedades. Las comunidades de inmigrantes, tanto en Norteamérica como en Europa, siguen basándose en gran medida en la interacción social basada en el lugar (Waldinger, 200 1). Pero es el estatus de inmigrantes y la concentración espacial de las personas que comparten
dicho estatus lo que determina el modelo de sociabilidad, más que la mera contigüidad espacial en un lugar. Así, lo fundamental es la traslación de la delimitación espacial como fuente de sociabilidad a la comunidad espacial como expresión de la organización social.
Quizá el paso analítico necesario para comprender las nuevas formas de interacción social en la era de Internet consiste en construir una redefinición de la comunidad, quitando trascendencia a su componente cultural y haciendo énfasis en la función de apoyo que cumple para individuos y familias para no limitar su existencia social a una sola modalidad de acción material. Por lo tanto, una definición provisional útil en este sentido seria la propuesta por Barry Wellman: «Las comunidades son redes de lazos interpersonales que proporcionan sociabilidad, apoyo, información, un sentimiento de pertenencia y una identidad social.: (2001, rUJRR: l.) Naturalmente, la cuestión clave aquí es el desplazamiento de la comunidad a la red como medio principal de interacción organizativa Las comunidades, por lo menos en la tradición de la investigación sociológica, estaban basadas en compartir los valores y la organización social. Las redes se construyen de acuerdo a las elecciones y las estrategias de los actores sociales, sean estos individuos, familias o grupos sociales. Así, la sustitución de las comunidades espaciales por las redes como formas principales de sociabilidad conllevó la transformación de esta. Esto es cierto en el caso de las amistades pero lo es aún más en las relaciones de parentesco, a medida que la familia ampliada se redujo y los nuevos medios de comunicación permitieron la comunicación a distancia con un número reducido de familiares. Por tanto, el modelo de sociabilidad evolucionó hacia una sociabilidad construida en torno a la familia nuclear en el hogar, desde donde se tendían redes de lazos selectivos, de acuerdo a los intereses y valores de cada miembro del hogar. Según Wellman y Giulia, en el contexto norteamericano la gente suele tener más de mil lazos interpersonales, de los cuales sólo media docena son lazos íntimos y menos de cincuenta son razonablemente estrechos. La familia nuclear juega sin duda un papel principal en la construcción de dichos lazos íntimos. Como media los norteamericanos no suelen conocer a: más de doce vecinos y sólo mantienen una relación estrecha con uno de ellos (como máximo). Las situaciones de trabajo, en cambio, han desempeñado un importante papel en la construcción de la sociabilidad, de acuerdo con la observación de Arlene Hochshild (1996). Pero la composición del núcleo íntimo de sociabilidad, parece depender de los pocos lazos familiares que sobreviven y de unas cuantas amistades muy selectas en las que influye la distancia, pero no de una manera decisiva.
En cualquier caso, el hecho de que la mayor parte de los lazos que establecen las personas sean «lazos débiles» no quiere decir que no sean importantes. Son fuentes de información, de trabajo, de ocio, de comunicación, de participación ciudadana y de diversión. También en este caso, la mayor parte de estos lazos débiles son independientes de la proximidad espacial y se mantienen gracias a algún sistema de comunicación. La historia social del teléfono en Estados Unidos de Claude Fischer (1992) demostró cómo este aparato reforzaba los modelos de sociabilidad preexistentes, ya que la gente solía mantenerse en contacto con sus familiares y amigos y con los vecinos con los que más relación tenía. Anderson y Tracey (2001),Tracy y Anderson (2001) y Anderson el al. (1999), en sus estudios sobre Internet en los hogares británicos, hacen hincapié sobre cómo la gente adapta Internet a sus vidas, en lugar de transformar su propio comportamiento por el «impacto» de la tecnología. Actualmente, la tendencia dominante en la evolución de las relaciones sociales en nuestras sociedades es el auge del individualismo en todas sus manifestaciones. No se trata tan sólo de una tendencia cultural.
O, por lo menos, es cultural sólo en el sentido de la cultura material, o sea, un sistema de valores y creencias que configuran el comportamiento y que está arraigado en las condiciones materiales del trabajo y el sustento en nuestras sociedades. Desde perspectivas muy diferentes, científicos sociales como Giddens, Putman, Beck, Wellman, Carnoy y quien esto escribe, hemos señalado el surgimiento de un nuevo sistema de relaciones sociales centrado en el individuo. Tras la transición desde el predominio de las relaciones primarias (encarnadas en la familia y la comunidad) hacia el de las relaciones secundarias (encarnadas en la asociación), el nuevo patrón dominante parece estar constituido en torno a 10 que podríamos denominar relaciones terciarias, o lo que Wellman llama «comunidades personalizadas», encarnadas en redes centradas en el yo. Esto representa la privatización de la sociabilidad. Esta relación individualizada con la sociedad es un modelo específico de la sociabilidad, no un atributo psicológico.
Está radicada. para empezar en la individualización de la relación entre capital y trabajo y entre trabajadores y proceso de trabajo, en la empresa-red. Se debe a la crisis del patriarcalismo y a la consiguiente desintegración de la familia nuclear tradicional. tal y como se constituyó a finales del siglo XIX. Está mantenida (aunque no producida) por los nuevos modelos de urbanización. en la medida en que el crecimiento suburbano y ex urbano y la creciente desconexión entre función y significado en los microlugares de las megaciudades individualizan y fragmentan el contexto espacial de la vida cotidiana. Y está racionalizada por la crisis de la legitimidad política, en cuanto que la distancia creciente entre los ciudadanos y el Estado socava los mecanismos de representación y fomenta que el individuo se retire de la esfera pública. El nuevo modelo de sociabilidad en nuestras sociedades se caracteriza por el individualismo en red.
Internet como soporte material del individualismo en red
Así pues, ¿cómo se manifiestan las posibilidades (y limitaciones) de Internet en este contexto'!
Los datos con que contamos, procedentes especialmente de los estudios llevados a cabo por Barry Wellman y sus compañeros, así como por el Internet & American Life Project de1 lnstituto Pew, parecen indicar que Internet es un medio efectivo para mantener los lazos sociales débiles, que si no se perderían en el tira y afloja entre el esfuerzo de establecer una interacción física (incluida la interacción telefónica) y el beneficio de dicha comunicación. En determinadas condiciones este medio puede a su vez crear nuevos tipos de lazos débiles como ocurre en las comunidades de interés que surgen en Internet, con diversos resultados. Las redes como
Seniorlvet, que ponen en contacto a gente mayor permitiéndoles mantener un intercambio instrumental de información y recibir apoyo emocional y personal, son típicas de esta clase de interacción. Constituyen soportes para los lazos débiles en la medida en que raramente construyen relaciones personales duraderas. Las personas se conectan y desconectan de la red cambian de interés y no revelan necesariamente su identidad (aunque tampoco se la inventan), y además cambian de compañeros on line cuando quieren. Pero, aunque las conexiones específicas no sean duraderas, el flujo sí perdura, y muchos participantes de la red la utilizan como una manifestación social más. Se podrían hacer observaciones similares sobre las diversas comunidades on line estudiadas por Steve Jones y sus colegas. Estas son sin duda la clase de comunidades virtuales que Rheingold popularizó. Pero, a diferencia de la comunidad WELL de San Francisco o Nettime en Holanda, la mayoría de las comunidades on line son efímeras y rara vez articulan la interacción on line con la interacción física. Podríamos entenderlas más bien como redes de sociabilidad con una geometría y una composición variables, según los intereses cambiantes de los agentes sociales y según el tamaño de la red. En gran medida, el tema que define el objetivo de la interacción en la red on line define a sus participantes. Lo más normal es que una red de apoyo on line para pacientes de cáncer atraiga principalmente a los enfermos de cáncer y a sus seres queridos y quizá a algunos observadores médicos e investigadores
sociales, pero no a los voyeurs, excepto a los de la peor calaña. Frente a lo que sugiere la famosa viñeta publicada por The New Yorker en la prehistoria de la comunicación on line (en la que dos perros ante un ordenador comentan que en la red nadie sabe que eres un perro), en Internet
más vale asegurarse de que todo el mundo sepa que eres un perro y no un gato o acabarás inmerso en el mundo íntimo de los gatos, porque en ella, uno es lo que dice ser, ya que las redes de interacción social se van construyendo a lo largo del tiempo sobre la base de esta presunción.
Internet puede contribuir también a mantener los lazos fuertes a distancia.
Se ha observado a menudo que el uso del correo electrónico está ayudando a las relaciones familiares que, debido a la creciente disparidad de formas familiares, al individualismo y en algunos casos la movilidad geográfica, se han tomado bastante difíciles en muchos casos. El correo electrónico no es sólo una buena herramienta para poder estar presente desde la distancia, sino que permite hacer acto de presencia sin necesidad de profundizar demasiado en la relación, lo cual nos supone un esfuerzo emocional que no estamos dispuestos a hacer a diario.
Pero el papel más importante de Internet en la reestructuración de las relaciones sociales es su contribución al nuevo modelo de sociabilidad, basado en el individualismo. Sin duda, como afirma Wellman, «las redes sociales complejas siempre han existido, pero los recientes avances tecnológicos en las comunicaciones han permitido que emergieran como una forma dominante de organización social» (200 1, IJURR: 1). La gente se organiza cada vez más, no sólo en redes sociales, sino en redes sociales conectadas por ordenador. Por consiguiente, no es que Internet cree un modelo de individualismo en red, sino que el desarrollo de Internet proporciona el soporte material apropiado para la difusión del individualismo en red como forma dominante de sociabilidad.
El individualismo en red constituye un modelo social, no una colección de individuos aislados. Los individuos construyen sus redes, on line y off line sobre la base de sus intereses, valores, afinidades y proyectos. Debido a la flexibilidad y el poder de comunicación de Internet, la interacción social
on line juega un papel cada vez más importante en la organización social en su conjunto. Cuando se estabilizan en la práctica, las redes on line pueden construir comunidades, o sea comunidades virtuales, diferentes de las comunidades físicas pero no necesariamente menos intensas o menos
efectivas a la hora de unir y movilizar. Es más, lo que observamos en nuestras sociedades es el desarrollo de un hibrido de comunicación en el que se juntan el lugar físico y el ciberJugar (por usar la terminología de Wettman), actuando como soporte material del individualismo en red.
Por mencionar tan sólo uno de los muchos estudios que apoyan este modelo de interacción entre redes on line y off line, la investigación realizada por Gustavo Cardoso sobre PT-net, una de las primeras comunidades virtuales en portugués, señaló que se daba una interacción muy estrecha
entre la sociabilidad on line y off time, cada una con su propio ritmo y sus características específicas, pero formando un proceso social indisoluble.
Según Cardoso: «Estamos en presencia de una nueva noción del espacio, donde lo físico y lo virtual influyen lo uno en lo otro, sentando las bases para la aparición de nuevas formas de socialización, nuevos estilos de vida y nuevas formas de organización social”: (1998: 116.) Vivienne Waller ha señalado el papel de Internet en el desarrollo de nuevas formas de vida familiar individualizada, en su estudio seminal sobre el uso de la red en los hogares de Canberra (2000). Waller abunda
en los resultados del Pew Internet and American Life Project (2000) que indican que los estadounidenses suelen utilizar Internet para resaltar la importancia de la familia. Una tercera parte de los hogares utilizó la red para buscar a un familiar perdido, más del 50 % para incrementar el contacto con tos miembros de su familia, mientras que muchos muestran información sobre su familia en sus páginas web personales. De hecho, uno de cada diez americanos formaba parte de una familia a la que uno de sus miembros había dedicado una página web familiar. Pero, una vez demostrada la relevancia de Internet en las relaciones familiares, tanto en Estados Unidos como en Australia, Waller pasa a exponer que Internet se está utilizando para redefinir las relaciones familiares en una sociedad en la que sus miembros están experimentando con nuevas formas familiares. La autora explica cómo el correo electrónico ha permitido a una serie de hogares gozar de lo que ella denomina «familias electivas", mediante la incorporación a la vida cotidiana de la familia de extraños contactados a través de la red, con los que se ha establecido una relación desarrollada y enriquecida mediante la interacción por Internet a lo largo de un cierto período de tiempo. Por lo tanto, la práctica del individualismo en red puede estar redefiniendo los límites y el significado de las instituciones tradicionales donde se ejerce la sociabilidad, tales como la familia.
En otras instancias, estas redes on line se convierten en formas de «comunidades especializadas», o sea, formas de sociabilidad construida en tomo a intereses específicos. Como es muy probable que la gente pertenezca a varias de estas redes a la vez, los individuos tienden a diseñar sus propias «carteras de sociabilidad" invirtiendo diferencialmente, en diversos momentos, en una variedad de redes de fácil entrada y bajos costos de oportunidad. De ello se deriva, por una parte, una extremada
flexibilidad en la expresión de la sociabilidad, ya que los individuos construyen y reconstruyen sus modelos de interacción social. Por otra parte, como el nivel de compromiso exigido es relativamente bajo, las formas de apoyo social pueden resultar un tanto frágiles. Desde la perspectiva de la sociedad en su conjunto, mientras algunos observadores celebran la diversidad, la pluralidad y la libertad de elección en este nuevo modelo de sociabilidad, otros, como Putnam, temen que se produzca una «ciberbalcanización » que pueda acentuar la disolución de las instituciones sociales y la crisis de la participación ciudadana.
Así, los nuevos avances tecnológicos parecen aumentar las posibilidades de que el individualismo en red se convierta en la forma de sociabilidad predominante. La corriente creciente de estudios sobre los diversos usos de los teléfonos móviles parece indicar que la telefonía celular responde a un modelo social organizado en torno a «comunidades electivas » y a la interacción individualizada, basada en la selección de tiempo, lugar y compañeros para dicha interacción (Kopomaa, 2000; Nafus y Tracely, 2000). El proyecto de desarrollo del Internet inalámbrico abre el abanico de oportunidades de la conexión en red personalizada a una amplia gama de situaciones sociales, aumentando con ello la capacidad de los individuos para reconstruir las estructuras de la sociabilidad desde abajo. Estas tendencias representan el triunfo del individuo, aunque aún no estén claros los costos que puedan tener en la sociedad. A no ser que consideremos que en realidad los individuos están reconstruyendo el modelo de interacción social con la ayuda de las nuevas posibilidades tecnológicas para crear un nuevo modelo de sociedad: la sociedad red.
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Comentario de Maryelse Rojas
ResponderEliminarReconstruyendo el Modelo de Interacción Social.
Manuel Castells en su Libro Comunitarios Virtuales, nos hace un paneo extensivo de cómo nacen las primeras comunidades virtuales y la forma como los individuos las han ido adaptando a su vida cotidiana. Y como las primeras comunidades virtuales adoptaron la contracultura de la década de los setenta y es que inicialmente, se crearon comunidades para proteger el medio ambiente, los animales, etc. surgieron tanto en la vida outline como online; el internet desde sus inicios estuvo diversificado en sus usos ya que también funcionaba como medio de comunicación directo (personal y masivo) y como forma de entretenimiento con una variedad discreta de juegos.
Castells quien escribe el libro La Galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet en los primero años del nuevo siglo XXI nos invita a observar como el internet en sus inicios y como represento un punto de quiebre para la sociedad, y no por la aparición del internet en si mismo si no por el momento histórico que vivía el mundo, las revoluciones sociales de los setenta que abrieron una ventana de posibilidades y estilos de vida diferente al convencional, el apogeo de las sociedades industriales y sus nuevas formas de vida, la sociedad de riesgo y el impacto de esto en las personas, el mundo se encontraba repensándose en todos lo ámbitos, y en ese momento se abre al publico algo llamado internet que le brinda la posibilidad de comunicarse y expresarse si ninguna restricción, con la cual también tienes la posibilidad de encontrar personas con las mismas particularidades que tu posees, mantenerte comunicado con personas allegadas o familiares a través del correo electrónico, aunque estén muy lejos esto ya lo hacia el teléfono es cierto, pero como el mismo Castells nos dice: “ el correo electrónico no es sólo una buena herramienta para poder estar presente desde la distancia, sino que permite hacer acto de presencia sin necesidad de profundizar demasiado en la relación, lo cual nos supone un esfuerzo emocional que no estamos dispuestos a hacer a diario” (Castells, 2001 ).
La cita anterior nos remite a otro punto que Castells trata en este extracto del libro, las relaciones sociales, y en este nos muestra las dos posturas, ambas basadas en investigaciones exhaustivas, la primera que afirma que el internet afianza un tipo de relaciones sociales y refuerza otros y que permite a los usuarios ampliar su circulo social y extenderlo mas allá de las fronteras físicas. Pero el tipo de relaciones sociales que se dan en internet son de lazos débiles los cuales en casi ningún caso se lleva a la vida fuera del ámbito de internet y que pueden romperse en cualquier momento, pero – y aquí es donde la mayor parte de los defensores de internet se afianzan – se refuerzan los lazos familiares y de amistad ya existentes en la vida fuera de la red y teniendo esto como uno de los principales logros de la misma.
continuacion de Comentario de Maryelse Rojas
ResponderEliminarLa otra postura que se nos muestra y es la de los que aseguran que internet solo debilita las relaciones sociales, y incomunica a los usuarios de internet del mundo outline, mas que intégralos. Esta postura es rebatida fervientemente basándose también en investigaciones exhaustivas y que llegan a la simple conclusión de que eso solo sucede en casos aislados y sólo cuando el tiempo de exposición a la red es prolongado.
Aun así Castells nos da un explicación mucho más profunda de lo que es la sociedad red y este tipo de relaciones débiles que en el se dan, y tiene que ver con el tiempo histórico en el cual surgen en una sociedad donde prevalecen los interese individuales mas allá de los grupales, y que con la transformación de las familias extensivas a las familias mononucleares, se refuerza el patrón de individualidad. Y esto es algo que no tiene que ver con la llegada del internet es algo que se venia ocurriendo algunos años antes de la aparición del internet, pero que se refuerza con su llegada ya que el usuario no solo elige con quien o quienes interactuar, sino que teje a su alrededor una red particular que comunidades de las cuales el forma parte, todo esto es cuidadosamente elegido en función de sus propias creencia particulares ya que en ello no influyen factores como presión social o deber ser.
Todo esto se configura para dar forma a una nueva forma de interacción social en la cual la “vida virtual” es algo tan tangible como la “vida real” y en la cual estamos empezando a observar, sin saber a ciencia cierta si realmente como afirman los críticos pesimistas del Internet llegaremos a dejar de lado la “vida real” por una vida virtual, o si se lograra un equilibrio real entre ambas por que es innegable la utilidad que el internet tiene, pero también es cierto que cada vez mas las personas con acceso a el pasan mas tiempo frente a una computadora o teléfono que frente a otra persona.
Comentario de Alexis Andrés Parra Melean
ResponderEliminarComunitarios Virtuales
De acuerdo a Manuel Castells las fuentes culturales de internet no pueden reducirse a los valores de los innovadores tecnológicos de nuestra era, sino los nuevos tipos de interacción social vanguardistas que en la actualidad determinan las formas de ser y hacer a las que los usuarios acuden para relacionarse entre sí.
“Así, mientras la cultura hacker proporcionó los fundamentos tecnológicos de Internet, la cultura comunitaria configuró sus formas, procesos y usos sociales” (Castells, Manuel, S/F; Comunitarios virtuales)
De este modo, es posible observar como el progreso tecnológico de las comunicaciones funciona igualmente como mecanismo para la participación ciudadana activa y colectiva mediante la info-ciudadania. Tal es el caso, del Instituto para la comunicación Global que ha hecho uso de las redes informáticas a favor de causas sociales como la defensa del medio ambiente y la defensa de la paz mundial, la IGC que resulto un instrumento vital para el movimiento de la red informática de mujeres y la Neta empleada por el movimiento zapatista Mexicano a favor de las minorías indígenas entre otros.
Es necesario destacar, que las comunidades virtuales no pueden ser definidas como una cultura comunal de internet unificada, pues por su diversidad, en ella misma es posible encontrar diversos grupos que forman sus comunidades online siguiendo cierto tipo de normas, patrones tendencias y modelos específicos. Ahora bien, igualmente, la gran gama de las comunidades virtuales se encuentra orientada a satisfacer los deseos e intereses de sus usuarios, es por esta razón, que la mayor parte de los integrantes de estas comunidades virtuales pueden ser quien desean ser mediante los juegos de roles entre otros que le permiten experimentar con su identidad.
Así, a pesar de lo disímil de la cultura hacker y las comunidades virtuales es posible observar dos características comunes en ambas. En primer lugar, el valor de la comunicación libre y horizontal. Y en segundo lugar, la conectividad auto dirigida que se refiere a la capacidad que tiene toda persona de encontrar su destino en la red. Por otra parte, este nuevo auge de las comunidades virtuales ha generado un debate sobre las nuevas formas de interacción social pese las distancias que para algunos ha significado si se quiere, deshumanizar las relaciones sociales y convertir a los sujetos en entes aislados socialmente.
Igualmente, me parece interesante destacar otro punto fundamental de la interacción dentro de las comunidades virtuales que se refiere a lo real de estas relaciones. En este caso, es evidente que aun cuando los usuarios experimentan con su identidad con los juegos de roles su propia vida cotidiana y su identidad determinan la forma de interacción que desarrollan vía online.
continuacion de Comentario de Alexis Andrés Parra Melean
ResponderEliminarDe este modo, en función de todo lo desarrollado previamente es importante añadir como el internet según diversos tipos de investigación realizada puede ser un agente generador de aislamiento, reducción del circulo social, soledad y depresión en algunos casos y de igual modo un tipo de democratización en la cual los ciudadanos no solo puedan integrarse con lo local sino con lo global y mayor adaptación a esta nueva era, que puede generar mayor inclusión dentro de la sociedad a la cual los individuos pertenecen.
Por último, en cuanto a sociabilidad dentro de las comunidades virtuales, es necesario destacar tres aspecto que plantea el autor para entender tal concepto. En primer lugar, el concepto de comunidad que dentro de la red va mas allá de un espacio físico en el cual personas se comunican y se relacionan entre sí en un mismo espacio, por lo cual es posible hablar de un no lugar en el cual convive e interactúa una comunidad. En segundo lugar, la red como factor que potencia el individualismo pues las relaciones personales se vuelven impersonales pues se busca satisfacer intereses y valores propios. En tercer lugar, una definición de espacio que va mas allá de lo tangible y concreto.
Por tanto, se puede hablar de comunidades virtuales especificas en las cuales se construyen diversos tipos de interacción elaboradas en función de los intereses y valores particulares que sigue cada sujeto, con propias normas y modos de ser y hacer definidos a los que se ajustan los usuarios, razón por la cual el individualismo como forma de relacionamiento social en la actualidad parece ser el nuevo tipo predominante a la cual los individuos se amalgaman cada día más.
Comentario de Lucy Costa
ResponderEliminarCastells nos hace una presentación desde perspectivas distintas con autores, investigaciones y resultados que varían desde unos a otros, los cuales tienen fechas y lugares diversos de realización, aunque movidos entre la década de los años noventa y el dos mil, ubicados al norte del continente americano.
El mundo de la Internet ha significado la apertura de nuevas costumbres, modos y estilos de vida, así como también nuevas formas de relacionarnos y compartir entre nosotros. Significa además, la creación de comunidades virtuales –caracterizadas por ser fuentes de valores que determinan el comportamiento y la organización social-; donde el término comunidad es reformulado, y donde la proximidad geográfica o el lugar son sustituidos por las redes.
Ser o no usuarios de Internet y formar parte de las comunidades virtuales implica dar un giro a nuestra cotidianidad, adaptando las herramientas, así como las distintas aplicaciones ofrecidas por la tecnología a nuestro día a día. Ser usuarios a Internet (identificados en el texto de Castells como Comunidad on line) nos permite acceder a una cantidad ilimitada de información; opciones que se nos presentan con tan solo hacer un clic; según los resultados de algunas investigaciones de diversos autores presentados por Castells en su texto nos indican que tener acceso a la red se convierte en positivo para nuestras vidas, pues tenemos la oportunidad de leer más literatura, asistir a eventos, divertirnos, hacer deportes, movilizarnos en conjunto; es decir, nos incita a la reunión y convivencia física, a conocer a otros, a mantener las relaciones fuertes con nuestros parientes y amigos, así como establecer contacto con aquella persona o ser querido que está del otro lado del océano.
Los resultados de otras investigaciones presentadas por Castells en su texto arrojaron resultados contradictorios con la mayoría de los realizados, pues indicaron que el uso de Internet conduce al aislamiento social, a la ruptura de la comunicación social y familiar cara a cara. Sin embargo, éstos resultados fueron justificados al indicar que se les había realizado el estudio a personas que no habían tenido una computadora en sus manos; es decir, la falta de experiencia y conocimiento podría volcarnos hacia un estado de encierro donde solo nos importe observar lo que sucede al mover el mouse y seleccionar cualquier aplicación; se podría decir que se encontraban como un niño con juguete nuevo.
Continuación de Lucy Costa
ResponderEliminarLo anterior nos lleva a indicar que el uso de Internet no priva ni afecta en el tiempo dedicado a la familia y amigos, de hecho podría decirse que amplía y mantiene los lazos débiles y fuertes. ¿Cómo así? Facebook seria un buen ejemplo para vislumbrar con mejor claridad lo dicho anteriormente; pues allí tenemos la posibilidad de buscar y agregar a personas que se suponen son nuestros amigos, sin embargo puede que ni siquiera lo conozcamos. Podemos tener mil quinientos amigos agregados en Facebook pero, ¿Cuántos realmente conocemos? O mejor dicho, ¿con cuántos mantenemos una comunicación constante? Sin embargo, tenemos la herramienta de hablar, escribir o ver a esa persona cuando tengamos ganas de hacerlo; es decir, Internet nos da la oportunidad de ser libres, de escoger que queremos hacer y que no, a quien queremos admitir y a quien no... Qué queremos dejar para luego. La oportunidad la tenemos allí y solo nosotros decidimos si intercambiamos ideas con otros o, simplemente damos clic sobre el botón superior rojo que tiene una equis como símbolo y cerramos aquella ventana. Ese YO que decide se ha puesto por encima y, ante ello Castells nos habla de una evolución de las relaciones sociales a través del individualismo.
Estamos construyendo redes cargadas de intereses, valores, afinidades y proyectos diferentes; nos encontramos frente a la diversidad, pluralidad y libertad. Somos una sociedad en red que busca cada día mayor participación en el ámbito político, económico, religioso, cultural; que busca mejorar, que busca crear y ser el protagonista de la información que se difunde. Que busca utilizar la tecnología a su favor para unir cada día a más individuos.
Comentario de REA YOHANA
ResponderEliminarManuel Castells
Los primeros usuarios de redes informáticas crearon las comunidades virtuales y estas se convirtieron en fuente de valores que determinan el comportamiento y la organización social. Los orígenes de dichas comunidades on line están muy cercanos a los movimientos contraculturales y los modos de visa alternativos que surgieron tras la década de los sesenta, pero a medidas que las comunidades virtuales aumentaron en tamaño y temática se debilito su conexión inicial con la contracultura.
Con respecto a los valores e intereses en las redes informáticas fueron surgiendo en el tiempo. Empíricamente no se puede hablar de la existencia de una cultura comunal de internet unificada, realmente existe una enorme diversidad de las comunidades virtuales, en donde no constituyen un sistema mínimamente coherente de reglas y valores sociales. Nos encontramos con unas características sociales: que constituyen un espacio privilegiado para obtener diferentes juegos de rol y falsas identidades. Estas comunidades se basan en dos características culturales compartidas: el valor de la comunicación horizontal y libre, conectividad autodirigida, o sea, la capacidad de cualquier persona para encontrar su propio destino con la red y, si no lo encuentra, para crear y publicar su propia información, suscitando así la creación de una nueva red.
La aparición del internet como nuevo medio de comunicación creo controversias sobre el surgimiento de nuevos patrones de interacción social. Por un lado, la formación de comunidades virtuales, basada principalmente en la comunicación se ha interpretado como la culminación de un proceso histórico de disociación entre la localidad y la sociabilidad en la formación de comunidades; algunas investigaciones defienden la idea de que la expansión de internet esta conduciendo hacia un aislamiento social y una ruptura de la comunicación social y la vida familiar ya que los individuos se refugian en el anonimato y practican una sociabilidad aleatoria abandonando la interacción cara-cara en espacios reales, también se ha acusado al internet de incitar gradualmente a la gente a vivir sus propias fantasías on line y huir del mundo real, en una cultura cada vez mas dominada por la realidad virtual. Los juegos de rol y la construcción de la identidad como la base de la interacción on line constituye una porción muy reducida de la sociabilidad basada en internet que tiende a concentrase en los adolescentes; ya que son personas que se encuentran en proceso de descubrimiento de la identidad y experimentación, de averiguar quienes son realmente o quien le gustaría ser. El internet se ha percibido como un terreno privilegiado para la práctica de fantasías personales, cuando en realidad casi nunca lo es; es una extensión de la vida tal como es en todas sus dimensiones.
Las diferentes investigaciones ha reflejado que el uso del internet no sostiene la tesis de que exista una menor interacción y un mayor aislamiento social, pero hay algunos indicios de que, en determinadas circunstancias, su uso puede actuar como sustituto de otras actividades sociales. Pero en definitiva es difícil llegar a una conclusión definitiva sobre los efectos que la red pueda tener sobre el grado de sociabilidad. En la red las personas se conectan y se desconectan, cambian de intereses y no revelan necesariamente su identidad (aunque tampoco se la inventan) y además cambian de compañeros on line cuando quieren. Pero aunque las conexiones específicas no sean duraderas, el flujo si perdura y muchos participantes de la red la utilizan como una manifestación social más.
Continuación de comentario de Yohana Rea
ResponderEliminarEl papel mas importante de internet es la reestructuración de la relaciones sociales es su contribución al nuevo modelo de sociabilidad, basado en el individualismo, la gente se organiza cada vez mas, no solo en las redes sociales, sino en las redes sociales conectadas por ordenador; por consiguiente, no es el internet proporciona en soporte material apropiado para la difusión del individualismo en red como forma dominante de sociabilidad. El individualismo en red constituye un modelo social, no una colección de individuos aislados, estos constituyen sus redes, on line y off line sobre la base de sus intereses, valores, afinidades y proyectos. Debido a la flexibilidad y el poder de comunicación de internet, la interacción social on line juega un papel cada vez más importante en la organización social en su conjunto. Cuando se estabilizan en la practica, las redes on line pueden construir comunidades, o sea, comunidades virtuales, diferentes de las comunidades físicas pero no necesariamente menos intensas o menos efectivas a la hora de unir y movilizar.
Comentario de CIELEM TROCONIS
ResponderEliminarEn este fragmento de la lectura, el señor Castells señala enfáticamente que la importancia del desarrollo cultural que se está gestando a través del internet, no se puede reducir a las innovaciones tecnológicas. Se explica que los usuarios de internet en un principio crearon comunidades virtuales que en grado sumo incidían en la implantación de los valores y el comportamiento social; este comportamiento también se da por el aporte que dieron muchos de los cibernautas en los años 90, cuando procuraban crear sus propias innovaciones con los escasos recursos y conocimientos con los que contaban.
Expresa, que de la cultura hackers se heredó los fundamentos tecnológicos que dieron base a la internet, y de la cultura social, su forma procesos y usos sociales. De hecho, se piensa que los orígenes de las comunidades on line se deben a un profundo deseo de establecer un sentimiento comunitario, que permitió el surgimiento de toda clase de valores e intereses sociales, que le permiten a los usuarios transformar las nuevas tecnologías para satisfacer sus intereses o deseos. Por lo cual, el ámbito social del ciberespacio, es tan diverso y contradictorio como la propia sociedad.
Estas comunidades permiten en primer lugar una comunicación franca y libre, que permite expresar nuestros gustos, sentimientos, deseos etc., sin necesidad de sentirnos coartados de alguna manera. Por otra parte, permite la búsqueda de ‘lugares’ con los que una persona se sienta identificado, es decir, que cubra las expectativas que nos planteamos. Todo ello permite una amplia base para la comunicación y el libre pensamiento, que a su vez, permite una organización social en tanto deseos, creencias, costumbres, intereses, etc.
En base a lo anterior, se han observado diversas posturas que, por un lado convienen en aceptar el desarrollo que se ha generado y el efecto positivo que deriva del uso del internet y, por el otro, grupos que insisten en afirman el daño que se le hace a la comunicación o desarrollo social tradicional. Sin embargo, tanto una postura como la otra se reafirman en base a pensamientos y consideraciones que distan mucho de caracterizar realmente el desarrollo de la internet y sus efectos sociales. Por lo cual, lo que se puede afirmar es que el internet ha tenido y tiene hoy en día una influencia muy importante sobre las costumbres y labores cotidianas, pero ‘internet es una extensión de la vida tal como es, en todas sus dimensiones y modalidades’.
Continuación de CIELEM TROCONIS
ResponderEliminarEs por eso que se mantiene la postura de que la interacción social en la red, no ejerce efectos directos sobre la vida cotidiana que una persona lleve, salvo casos aislados. Incluso se puede firmar que en grado sumo tiene efectos positivos porque ayuda a las personas a desarrollar su habilidad para comunicarse y mantener relaciones de lazos fuertes, así como mantener y crear relaciones de lazos débiles, en resumen, ayuda a reforzar las relaciones sociales.
Entre tanto, existen otras posturas que convienen en afirmar el daño que causa el uso de internet, por reforzar el aislamiento personal, la distancia social, la depresión y la soledad. Aunque, se mantiene el hecho de que estas conclusiones vienen dadas de unos estudios que no pueden darse como generales. Por lo cual, al fin y al cabo, se determina que no se cuentan con estudios suficientes para llegar a una conclusión final acerca de los efectos que produce el uso del internet.
Lo esencial es entender que las redes sociales constituyen una nueva forma de organización, que si bien no es fáctica, eso no implica que no contenga la misma importancia que una relación cara a cara, puesto que proporcionan estabilidad, identidad, apoyo, información y un sentido de pertenencia. Estas representan fuentes de información, entretenimiento, desarrollo personal, laboral… que permite el individualismo en todas sus manifestaciones. Esto permite el darse a conocer, a la vez que refuerza esos lazos con los demás, que de otra forma y por asuntos sociales (trabajo, estudios, familia, etc.), no son fáciles de mantener.
Internet nos permite construir los modelos de lo que nos interesa, crear patrones y conectarnos con lo que nos importa, sin tomar mucho en cuenta las exigencias de la sociedad real. Por ello, es una fuente inacabable de posibilidades para desarrollarnos, darnos a conocer a los demás, pero sobre todo de conocernos a nosotros mismos. Lo que al final permite reafirmarnos como personas dentro de la sociedad tradicional.
Comentario de German Flores
ResponderEliminarLa cultura es una construcción colectiva de valores y creencias que conforman el comportamiento. En este marco, el internet es un sistema tecnológico de producción social, y por lo tanto está determinada por la cultura de sus creadores. Entendiendo por creadores no solo a aquellos que participaron su desarrollo inicial sino también a quienes a través del uso retroalimentan e interactúan con el continuo desarrollo de la misma.
La cultura de internet es la cultura de sus creadores, que está dividida en cuatro estratos superpuestos y jerárquicamente ordenados, cada uno de los cuales es indispensable para el desarrollo de los otros. Donde uno de los vínculos clave es el software abierto y modificable.
Internet se difundió hacia la sociedad gracias a los emprendedores, ya que los usos comerciales fueron dando forma a internet. Sin ellos la nueva economía no existiría en la difusión de internet hubiese sido mucho más lenta y con aplicaciones muy diferentes. Los emprendedores consiguieron generar ganancias gracias a sus ideas, y en este marco, la innovación empresarial y no el capital se convirtió en el motor de la economía intenet. Uno de sus valores fundamentales es la cantidad de dinero y la velocidad con que se genera, y se basan en su conocimiento tecnológico para crear productos que conquisten el mercado. Es por sobre todo una cultura del dinero, que por si sola nunca hubiese podido crear un medio basado en la conexión en red y en la comunicación, pero que contribuyó a la dinámica cultural plural que subyace en internet.
La cultura hacker es cuna de innovaciones gracias a la cooperación y libre comunicación, y hace de puente entre la tecno-meritocracia y lo proyectos empresariales. Está constituida por programadores expertos que colaboran on line en torno a proyectos independientes para quienes la innovación tecnológica es su meta suprema. La libertad para crear, para tomar los conocimientos disponibles y para redistribuir los mismos, es uno de sus principales valores. En este aspecto, el modelo de software de fuente abierta es ejemplo. La contribución al desarrollo se hace en espera de reciprocidad, y el prestigio del hacker está en relación directa con la relevancia del lo contribuido a la comunidad, que es construida en torno a redes y está definida por ellos mismos. La autoridad es aceptada por la comunidad solo si se ejerce en beneficio de la misma. Internet es la base de esta cultura, cuyos rasgos claves son la informalidad y la virtualidad. Es una cultura de creatividad tecnológica basada en la libertad, la cooperación, la reciprocidad y la informalidad.
Comentario de German Flores
ResponderEliminarLa cultura de internet es una cultura construida sobre la creencia tecnocrática en el progreso humano a través de la tecnología, practicada por comunidades de hackers que prosperan en un entorno de creatividad tecnológica libre y abierto, asentada en redes virtuales dedicadas a reinventar la sociedad materializada por emprendedores capitalistas en el quehacer de la nueva economía. Con el tiempo, surgieron toda clase de valores c intereses en las redes informáticas. Empíricamente, no se puede hablar de la existencia de una cultura comunal de Internet unificada. Casi todos los analistas hacen hincapié sobre la enorme diversidad de las comunidades virtuales. Frente a las afirmaciones de que Internet es una fuente de comunidad renovada o, al contrario, de que constituye una causa de alienación y escape del mundo real, parece ser que la interacción social en la red, en general, no tiene un efecto directo sobre la configuración de la vida cotidiana.