viernes, 23 de octubre de 2009

A la Conquista del mundo en línea: Internet como Objeto de Estudio (1990-2007). Ignacio Siles González

Comentario Crítico de Cielem Troconis

Según el autor, el desarrollo de los estudios realizados a Internet visto como un objeto de estudio, se desarrolló por lo menos en tres etapas (hasta el 2007). En estas etapas se trató de dar diversos nombres a estos estudios, pero se mantuvo el la palestra el de “Estudios sobre Internet”.

Se habla entonces de estudiar las “Comunicaciones Mediadas por Internet: CMC”.

En la primera etapa (desde 1970), fue estudiada principalmente por la psicología social y la comunicación organizacional. Dándole importancia al estudio del anonimato que caracteriza a la CMC, que, según ellos, repercute en los comportamientos de los participantes; por el sentimiento de privacidad, que hace que las personas se sientan menos inhibidas.

Ya para los años 90’, en esta misma etapa, se habla de ‘la súper carretera de la información’ y la ‘nueva frontera’, se crean muchos escritos y muchos estudios que hablan de un dualismo retórico: por un lado los que dicen que Internet es un espacio capaz de transformar radicalmente la sociedad, revitalizar la democracia y mejorar la condiciones de vida de algunos. Por el otro, lo que la acusan de producir aislamiento, provocar alienación política y fragmentación social.

En esta etapa se siente la necesidad de crear metodologías y conceptos que den cuenta de los estudios realizados.

En la segunda etapa se realizan estudios a mayor escala y con jerarquía académica: se centran en “la comunidad y la identidad”, dos conceptos que tomaran significados diferentes según quien los estudie. Interesa en particular ‘el desecho del cuerpo físico y la trascendencia virtual’, puesto que se piensa en la sustitución de la realidad, por sus propias representaciones.

El autor destaca la importancia de las limitantes existentes: la falta de arraigo en el análisis histórico de la tecnología, la falta de comparación con otras tecnologías y la poca vinculación con contextos más amplios de uso, que mermaban en grado sumo los análisis y las conclusiones que se pudieran obtener. Sin embargo, ya en este punto el cara a cara deja de ser el referente pasando a ser éste, el internet. La red es aceptada como un espacio para poner en contexto las relaciones sociales, se estudia entonces: el lenguaje utilizado, las relaciones interpersonales, la identidad y la comunidad. Todo ello, utilizando principalmente la etnografía como método de estudio.

En la tercera etapa que se da a finales de los 90’, ya Internet es un sitio cultural, un artefacto cultural y un elemento de relaciones sociales. Se estudia: las interrelaciones sociales y culturales (en línea); los discursos que de éstos se desprenden; el contexto (social, cultural, político y económico), en el que se produce su uso); y los asuntos técnicos que permiten su diseño, producción u la relación usuario y red.

En esta etapa se reivindica la etnografía dentro de este campo de estudio, a través de un autor: Christine Hine y su libro “Virtual Ethnography” (2000), donde habla de las dos tradiciones de investigación establecidas: la perspectiva socio-constructiva y sus aportes con la teoría de la construcción social de la tecnología; y la perspectiva de los estudios críticos de la cibercultura, de la que se desprenden los estudios sociales y la sociología de la comunicación.

Después de esta etapa, se identifica otra, aunque el autor no la expresa como tal, sin embargo, habla que después del 2000, se establece internet como objeto de estudio: se toma en cuenta el contexto de uso, se ven diversos enfoques metodológicos, aunque el énfasis en la etnografía se mantiene. Se evidencian las diferencias culturales, raciales, etc., que se dan a través de este medio. El autor expresa la necesidad de analizar de forma sistémica el valor simbólico de lo que acontece en línea.

En suma, expresa la necesidad de estudiar el mundo online, desde el mundo off line, dándole primacía a la etnografía como método de estudio, tratando de entender los significados internos (las percepciones sociales, las prácticas) y los externos (la tecnología, el contexto), que intervienen en su uso.